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Archivo: Enero 2008

el límite

lagrimaymar 25/01/2008 @ 17:58

 Era el símbolo de la perfección. La reina entre la flor y la nata de la secundaria. No había mejor alumna o chica más guapa y ocurrente. Brillaba con luz propia y jamás se sentía frustrada o contrariada. Se sentía feliz al doscientos por ciento. Llegó segura al aula, conversando animadamente junto con unas amigas( la mayoría de sus charlas eran siempre de lo más entretenido). Les pidió que fueran a  verla cantar al concierto que iba a dar con su grupo a la tarde. 

 Hablaron del examen que tenían a primera hora. Ella aclaró que no había estudiado nada, fingió no saberlo. Mientras tanto, repasó en silencio cada palabra de la lección que se sabía de memoria.

 Tocó el timbre y repartieron las pruebas.

Lanzó una rápida y nerviosa mirada al reloj de acero  gris metálico que marcaba las diez menos cinco. Una de sus blanquecinas y alargadas manos, que parecían débiles folios mojados,  tembló casi imperceptiblemente, sin poder reprimir aquel escalofrío que había sentido recorriendo su espina dorsal. Miró con horror aquella hoja llena de preguntas que no podía contestar. Su mente había quedado súbitamente vacía, paralizada. El bolígrafo permanecía quieto como si de una estatua de cerámica se tratase, las ideas que tan primorosamente había ordenado en el almacén repleto y detallado de su mente  se desvanecieron por arte de magia.

-Joder, joder...que he estudiado mogollón,dios, ¡que se me ocurra algo ya!

Pero el  bolígrafo continúo prácticamente paralizado mientras sus débiles ideas permanecían confusas e imperfectas.

Y eso la salvó.

En el Eroski

lagrimaymar 15/01/2008 @ 22:21

Busco un reflejo, una promesa, una elección.  Ya no hay más temores, ni velas apagadas, ni otoños. Algo indescriptible me ha fortalecido, puedo mirar adelante. Hay futuro. Un futuro de azúcar y amarga hiel, lleno de frustración y alegría,  luces y sombras, flores y barro. La memoria permanece intacta, duele o  te hace reír. Seguiré inmersa en este mundo al que no acabo de encontrar sentido, pero que, pese a todo, me gusta.

Me replanteo mi vida mientras empujo el carrito del super. Resurjo de mis cenizas, recomponiéndome despacio.  Calma después de una tormenta interna. Me tumbo sobre un colchón de muestra y un empleado con cara de bulldog se acerca a mí:

 -Señorita, haga el favor de quitarse del colchón, no ha leído el cartel de la izquierda. Está prohibido ¿me oye?¡ prohibido!

 Me incorporo instantáneamente y le doy un abrazo. Después lo suelto y me dirijo a la salida. No me dice nada más y me río entre dientes.

 Quiero vivir.